Ella… Sí, ella, la más bella rosa que hay en una tierra de secano, dónde no llueve casi nunca, dónde el sol para mi es ella, y la luna es ella, y la estrellas de la noche dibujan su sonrisa, sus ojos, sus anhelantes y deseosos labios…
Podréis decir que estoy loco, sí, loco de amor, por una mujer que me ha salvado de mi mismo, de una perdición a la que estaba condenado in eternum y que sin ella no se vivir, quizá el retrato sea exagerado, pero ella es así, y así es ella…
Juramento de amor en una pasión embragiadora que me hace sucumbir a una pasión de una noche sin luna, en la que dos labios se unen en un beso apasionado y eterno…
Y cada instante que estoy sin ti, amor, te anhelo…


